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Informalidad 2 en PDF
Septiembre 16th, 2009 by informalidadInformalidad 1 en PDF
Mayo 11th, 2009 by informalidadEditorial.
Mayo 11th, 2009 by informalidadDesestimamos aquellas posturas que desde la comodidad del salón increpan a aquellos hombres y mujeres que han decidido pasar de la resistencia a la ofensiva, participando en la guerra irregular contra el Estado y el Capital.
Nos hermanamos con aquellos que hacen en el día a día su pensamiento una consecuente acción, quienes han comprendido que la máxima miseria humana es sentirse orgulloso de su condición de explotado: los insurrectos, los nunca mansos.
Para ustedes compañeras y compañeros van estas letras, que también cumplen el rol de incitar a los indecisos a la toma de posición. El objetivo es siempre aportar a la difusión de las ideas de acción, a incrementar la conflictividad transformándola en permanente, revolucionar la propia vida y por que no decirlo, hacerles sentir la más profunda repulsa a “nuestros” odiados enemigos.
Sabemos que esta forma de enfrentar la vida, esta actitud irrecuperable, se plasma en cada fruto de nuestra actividad. No pretendemos privilegiar ningún canal de difusión de ideas, por eso el desafío es echar mano de cada uno de ellos y por supuesto, crear muchos más. No creemos en la disociación entre teoría y práctica, por ello es que consideramos fundamental que el desarrollo de una cotidianidad insurrecta se expanda tanto cualitativa como cuantitativamente.
Esto nos hace identificar la importancia que posee la difusión de las ideas, cuestión que obedece también a un balance de nuestra propia realidad, ya que la aparición de publicaciones donde se aborden superficial o profundamente los asuntos teóricos es casi inexistente. La confrontación de ideas entre compañeros contribuye al desarrollo cualitativo de lo que se piensa y también de lo que se hace, por ello es que la tensión nunca será dañina en la medida de que quienes participen de ella sean personas con férreos principios revolucionarios. Esto último para nosotros es algo esencial, ya que indica a quien puedes llamar o no compañero en tiempos donde pareciese ser que incluso esta palabra ha sido banalizada por el Capital.
Tenemos muy claro que el sendero que recorren los revolucionarios no es un camino fácil. En el simple hecho de por ejemplo, editar una publicación, inmediatamente emanan algunas trabas que la complican (financiamiento, represión, difusión, etc.). El desafío consiste en superar los obstáculos pues siempre el terreno es desfavorable.
Creatividad, imaginación, voluntad. Esas son las armas que hemos heredado de generaciones y generaciones de guerreros que nos antecedieron. Este nuevo ataque, esta nueva acción, va también por aquellos compañeros que hicieron lo que tenían que hacer en el momento que ellos creyeron apropiado.
A propósito de la posibilidad del surgimiento de liderazgos en la informalidad.
Mayo 11th, 2009 by informalidadLa crítica fundamental que surge desde nuestra forma de entender la afinidad hacia las organizaciones plataformistas es el encauzamiento de las fuerzas en una estructura centralizada que además de identificar un objetivo común pretende imponer posicionamientos en el campo de las ideas y las prácticas (la llamada “unidad teórica” y “unidad táctica”) al resto de los individuos y grupos que buscan la destrucción de la sociedad de clases, es decir, manipular todas las fuerzas, homogeneizarlas. Pero no solo eso.
La mayoría de las veces se critica la organización formal tan sólo desde la posibilidad del surgimiento de líderes informales, pero no se pone mayor énfasis en el funcionamiento interno que ésta tiene: sea directa o representativa, la democracia es la fuerza viva y constituyente de la organización formal.
Las posiciones entre las diversas tendencias que pueden llegar a formar parte de este tipo de organizaciones se imponen mediante mecanismos formales o informales, en ambos casos son expresión de pugnas internas por tomar el poder de la organización. Existen organizaciones de carácter formal que tienen como principio la unidad teórico-táctica, esta unidad puede no haber sido fruto de la imposición de una línea sino el encuentro entre individuos que afirmaban posiciones muy similares. Lo que en este caso se deja pasar por alto es que esa pretendida unidad es consecuencia de un rompimiento de algún tipo con alguna organización anterior de características y objetivos similares, dicho de otra forma, es fruto de una pugna de poder perdida.
Frente a esto último la organización formal busca siempre mantener la cooperación de los elementos que la componen, evitando siempre todo fraccionamiento, defendiendo a muerte la unidad para la centralización de los esfuerzos de la organización. La experiencia histórica ha develado que esto no es siempre posible, ni siquiera en el marxismo-leninismo que enarbola fuertemente la bandera de la disciplina del partido (cuando realmente le conviene, pues el oportunismo político es también principio), ya podemos ver el cúmulo de “comités por la unidad”, “movimientos”, “asambleas” y “partidos” marxistas y como no decirlo, también anarquistas que ha surgido de un momento a otro.
Algunos lo llaman centralismo democrático, otros democracia directa, cuando en rigor lo que opera es la lógica de las mayorías… en unos con un carácter claramente autoritario, en otros de forma maquillada. La cuestión fundamental entonces es plasmar una ruptura histórica con la democracia, en tanto que reino del ciudadano burgués con sus derechos y deberes, y como dinámica misma que los revolucionarios deben extirpar de su vida guerrera, es decir, también como ideología.
Nuestra propia acción nos ha develado que la única forma que tienen los revolucionarios de asociarse no repitiendo los esquemas que la clase dominante ha difundido entre los explotados, es mediante los grupos que surgen desde la afinidad.
Los grupos de afinidad están compuestos por individuos que han decidido asociarse de forma libre y voluntaria, en una acción donde la autonomía se plantea como elemento fundamental. La voluntad revolucionaria es lo esencial para que tanto el individuo como el grupo vayan superando continuamente sus propias capacidades, pues cuando no existe autonomía tampoco existe responsabilidad ni autodisciplina, y todo se transforma en un seguidismo por tal o cual individuo o grupo de individuos que poseen algún tipo de cualidad que lo hace o los hacen imprescindibles. Cuando no hay voluntad, como cuando se carece de principios revolucionarios, la lucha insurreccional se ve castrada de su potencial creativo, lo que deviene en la ruina tanto del brazo como de la mente.
Es completamente necesario identificar siempre que las necesidades del grupo tienen que estar suplidas también a nivel individual. Esto quiere decir que cada uno de los individuos tiene que tener la capacidad de asumir cada una de las tareas a las cuales el grupo se vea enfrentado, esto con el fin de evitar que con la anulación de alguno de los integrantes de éste, se pueda seguir manteniendo su operatividad.
Por ello el surgimiento de líderes informales desde la afinidad es completamente imposible. Si alguna vez algún grupo que se reclamase desde el planteamiento de la afinidad cayera en este tipo de dinámicas (democracia, liderazgo, inmovilismo, etc.) significaría que lo que se asume es simplemente un discurso, letra muerta, y no una posición insurreccional en la guerra social. Por eso el desafío es cuestionárselo todo, ideas y acciones, en cada momento.
Quienes critican la afinidad critican una dimensión que realmente desconocen, no así quienes hemos tenido la experiencia de estar alguna vez dentro de una organización formal. Jamás podrán siquiera imaginarse todas las dimensiones que puede tener la palabra afinidad, es para ellos sólo un concepto. Para nosotros y para nuestros compañeros más que un modelo organizativo (¡Cómo les gustaría reducirlo a eso!) es una postura irrenunciable frente a la vida.
Sobre las relaciones de afinidad.
Mayo 8th, 2009 by informalidad“hoy el alma se ahoga en una masa de encuentros al azar. Estamos buscando a aquellos que aun están lo suficiente mente vivos para apoyarse unos a otros más allá de esto; aquellos que escapan de la vida normal.”
Ya es bastante tarde y es hora de que quede claro de una vez y para siempre que el actual estado del capital no va a esfumarse, atrás deben quedar las posiciones abstractas de aquellos que se hacen llamar compañeros, pero que se atrincheran desde la espera criticando con fuerza de ciudadano adormecido a quienes hemos dilucidado desde la praxis que el objetivo más preciado de todo antiautoritario, es decir la construcción de un mundo libre, depende única y exclusivamente de la destrucción de lo existente.
Esta manera de asumir la guerra no es de ninguna forma una alternativa ideológica para la solución de los problemas que la sociedad nos inventa, mas bien e indiscutiblemente es una praxis continua, es un avance constante para nuestros conocimientos y prácticas, además existe como fomentador de nuestra imaginación, todo lo cual se enmarca en conseguir la aniquilación del estado, el capital, la sociedad y la ideología.
Cuando comprendemos que el solo mundo de las ideas gira demasiado lento para el exterminio urgente del orden actual de cosas identificaremos de inmediato que ya hace bastante rato estamos pisando el tiempo de la acción y para estar a su altura debemos asimilar la organización, para quienes consideramos necesario organizarnos para luchar, como la organización del ataque, es decir como la unión de individualidades en conflictividad permanente contra la sociedad.
A este tipo de organización le conocemos como grupos de afinidad, el termino ha sido explicado una y otra vez, pero pese a esto reconocemos la necesidad de seguir teorizando con respecto a él desde las experiencias particulares de los diferentes compañeros aportando así al avance de cualidades entre nosotros mismos, engrandeciendo la praxis libertaria de acción.
De forma básica la afinidad es comprendida como aquel proceso sin fin que se lleva a cabo al profundizar en el conocimiento que se tiene acerca del otro, es en este preciso camino, de ir abriendo puertas, que la afinidad puede crecer o bien disminuir hasta el punto del quiebre definitivo.
La afinidad no es de ninguna manera una operación lineal, es imposible que exista solo una forma y nivel de conocimiento acerca de un otro, esto depende de las circunstancias y los objetivos que se pretenden conseguir. En este sentido la afinidad con cierta persona o grupo de personas se podría dar para algunas cosas y para otras no, por lo tanto podríamos decir que las posibilidades son ilimitadas y pueden ir desde el flujo de información a la concreción de vastos proyectos.
Es importante para nosotros señalar que lo expuesto en los dos párrafos anteriores solo guarda relación con un aspecto de lo que significa, a nuestro entender y bajo el camino que hemos recorrido, la afinidad.
La afinidad no solo se debe entender como la solución organizativa ante los problemas que nos plantea el leninismo y las tendencias anarquistas autoritarias (plataformismo, federalismo, sindicalismo, etc.) esto sería despreciar por completo todo su contenido, sería continuar con el error de alienar nuestra vida cotidiana de nuestra vida política. Con antelación hicimos alusión a que la organización del ataque es aquella formada por individuos en conflictividad permanente contra la sociedad, pues bien la afinidad no solo descansa en su peso y consecuencia organizativa sino también en la oposición constante contra las relaciones que el capital impone entre las personas y responde a ello con la construcción práctica de relaciones verdaderas que se enfrentan continuamente a lo establecido. La afinidad es según lo descrito no solo forma, es también fondo.
Desde la amplitud de los diversos discursos podemos escuchar el acuerdo unánime de comprender que vivimos en una sociedad en la que la mayoría de los encuentros han sido ya definidos como roles determinados y relaciones vacías, aún así se siguen repitiendo continuamente entre muchos anarquistas formas de organización masivas de las cuales nadie puede aprender ya nada, desde ahí no se podrá dar un vuelco en las relaciones (en todo su esplendor, entendiendo al humano como un equivalente de los demás animales) pues los roles de quien esta arriba y quien en el rebaño ya están bien definidos al igual que en la sociedad de clases.
Por su lado la afinidad esta repleta de esa rica capacidad de asombro que el capital nos ha intentado eliminar, es el encuentro en donde se manifiestan en el aquí y ahora nuevos intentos de relaciones, las de individuos autónomos con practicas e ideas antiautoritarias que rechazan ser explotados y dominados, y que igualmente rechazan dominar y explotar.
Llevadas hasta este punto de veracidad las relaciones de afinidad están, porque no, repletas de emociones y sentimientos que hacen llevar más aun al límite de la contrariedad a lo existente dicha unión.
Con el pasar del tiempo y ya que la afinidad esta basada en relaciones verdaderas construídas en la comunicación pueden comenzar a surgir diferencias, son precisamente éstas las que hacen único a cada individuo y es en éstas donde podemos descubrir qué proyectos se pueden llevar a cabo con otros, además la relación de afines no tiene porque verse disminuida tras el descubrimiento de una diferencia (aunque puede ser) pues este lazo en sí está basado en un conocimiento superior del otro donde se implican no solo ideas sino además deseos, sueños, pasiones, aspiraciones, etc.
Así pues, la negación contra la explotación no es tan solo y en esencia una lucha política o económica sino una guerra contra la totalidad de nuestra existencia actual y partiendo desde esa base el desarrollo de grupos de afinidad no solo se puede ver desde miramientos tácticos o estratégicos, esta organización es más bien y en propiedad el reflejo práctico de aquello por lo que estamos luchando.
